Speaker #0Hoy vamos a, arrancamos una serie acerca de, le puse habla señor y todo este mes vamos a hablar acerca de cómo podemos escuchar la voz de Dios y el hecho de que Dios habla, Dios sigue hablando y Dios quiere hablar de una forma asombrosa a nuestras vidas, Él no ha dejado de hablar y va a seguir hablando y vamos a estar recordando y me gustaría que te lleves esto Esta frase la vamos a estar recordando a cada rato y es, cuando Dios habla, algo en nosotros empieza a parecerse a Él. Cuando Dios habla, algo en nosotros empieza a parecerse a Él. Y eso es lo que está en mi corazón para que podamos seguir todo este mes vamos a estar ahí recordando esto. Y te voy a pedir de favor que... Abras tu Biblia, acompáñame a la segunda carta de Timoteo, capítulo 3, y vamos a leer, inicialmente vamos a leer versículos 16 y versículos 17. Voy a hacer aquí una acotación, quizá lo tienes en tu teléfono, no pasa nada, pero yo sí te voy a decir una cosa, a mí me gusta mucho tenerla físicamente, porque es... Hermoso, entonces si tienes una física y la puedes traer, tráetela porque es asombroso. Yo tengo una costumbre, y no lo puedo hacer con el teléfono porque yo me distraigo. Entonces cuando a veces tengo mi tiempo con Dios y me pongo a orar, yo le digo, Señor, aquí dices. Y abrazo mi Biblia. Y Señor, aquí dices. Y aquí dices. Estoy empezando una Biblia nueva, la otra ya tenía 11 años con ella, estaba bien rayada, llena de hojitas y el reto para mí era, yes, quiero ver qué es lo que va Dios a estar hablando en esta nueva temporada en mi vida, por lo tanto me hice una Biblia nueva. Y ya voy a empezar a hacer lo mismo que hago en mis Biblias, a rayarla, a subrayarla y venir a ella y decir, Señor, ¿qué quieres tú decir? ¿Qué quieres tú hablar a mi vida? ¿Y cómo es que lo vas a estar haciendo? Y, ¿sabes? Un poquito de historia, esta carta Pablo le escribe a Timoteo desde la prisión, esta es su segunda carta y probablemente es la última antes de que empiece ya su martirio. ¿Quién es Timoteo? Timoteo es un joven pastor que está ahí pastoreando una pequeña iglesia en Éfeso y él está enfrentando... Situaciones complicadas de falsa doctrina, falsa enseñanza, hay una presión cultural para parecerse a Roma, hay voces que están queriendo diluir el Evangelio, nada parecido con lo que vivimos hoy, ¿verdad? Allá afuera hay un mundo de enseñanzas que van en contra de la palabra y ahí también tenemos presión cultural para ser diferentes. Que no seamos diferentes, más bien, que seamos diferentes a lo que la Biblia dice, a lo que la Escritura dice, y vamos a estar viendo que no es así. Y Pablo le dice al joven Timoteo, Ey, Timo, no busques una experiencia así sobrenatural, no vayas detrás de un éxtasis, no vayas a una experiencia más intensa, o no esperes una revelación nueva, así que te baje un ángel y te diga algo. El consejo de Pablo a Timoteo es regresa a la escritura, regresa a la palabra, y es lo que vamos a estar caminando en las siguientes cuatro semanas, regresa a la palabra, regresa a la escritura. Y Pablo le dice al joven Timoteo, hey, lo que conociste cuando eras niño, y lo vas a leer, si quieres lo leemos ahorita unos versículos adelante, es bueno, es bueno. Lo que conociste de niño, la palabra que se te sembró, la palabra es suficiente, la palabra es inspirada y la palabra es útil. No necesitas más para la vida. Y ese consejo es el mismo consejo para ti y es el mismo consejo para mí. Este libro que tenemos en las manos es suficiente, es inspirado de parte de Dios y no necesitamos más. Aquí está la voz perfecta de Dios para ti y para mi vida. No necesitamos nada más, porque ya lo tenemos aquí. Y esta mañana vamos a ir para allá. Entonces, abre tu Biblia, si ya la tienes, te di tiempo de buscarlo. Y dice así. Dice, segunda carta de Timoteo, capítulo 3, versículo 16, dice, Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. Quizá Reina Valera o Nueva Biblia de las Américas, en el versículo... 17 creo que no sé si es en esta o es otra porción que voy a usar el día de hoy, pero dice a fin de que el hombre de Dios esté enteramente capacitado para dar razón de la esperanza que hay en él. Pero ve lo que dice el 17, dice Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga que toda buena obra. Dios la usa, entonces este libro está vivo, este libro es útil, este libro yo estoy leyendo en el TV el día de hoy. Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra. Y quiero empezar recordándote algo, la palabra de Dios no es un archivo histórico, es aliento de un Dios que todavía habla. Lo que tienes en tu mano no es un archivo histórico, no es un compendio de 66 libros que hablan acerca de Dios, es la palabra de Dios, es la palabra de Dios inspirada, es inspirada y vamos a estar viendo más adelante, más a detalle lo que es toda escritura e inspirada, son las tres palabras que nos vamos a enfocar en esta mañana y que vamos a estar ahí estudiando. viendo cómo se ve, cómo se ve esto. Y sabes, quiero decirte que la Palabra de Dios es la Biblia y la revelación progresiva, histórica y coherente de Dios bajo supervisión del Espíritu Santo. Eso es lo que quiere decir Pablo con este versículo. La Palabra de Dios es la revelación progresiva, histórica y coherente de Dios. bajo supervisión del Espíritu. Te voy a explicar un poquito. Revelación progresiva porque a lo largo de muchos años Dios usó a hombres para redactar lo que Él quería que tú y yo supiéramos. Y por eso fue progresiva, porque no se dio de un solo jalón. Pasaron muchos años, Dios levantó hombres y les fue, vamos a ponerlo así, dictando para que se pueda entender. Y histórica porque... Si tú vas al Antiguo Testamento, vamos a leer la historia del pueblo de Israel, pero también es histórica porque vemos desde la página 1 hasta la última página, es la historia de amor de Dios para ti y para mí, es la historia de Dios buscándote para que puedas tener comunión con Él, para que puedas tener una relación personal con Él. Y vamos a estar viendo. Y quiero llamar tu atención a qué significa la palabra, y coherente porque la Biblia no se contradice, la Biblia nunca se va a contradecir a sí misma. Y eso es hermoso, porque Dios no se contradice. Y lo que encuentras en una parte va a ser congruente a lo largo de toda la Escritura. Ahí te va un consejo que yo utilizo mucho para estudiar. Cuando quiero saber acerca de un principio bíblico, me voy a la primera vez que se mencione en la Escritura. Porque ese es el punto de partida para poder entender cómo se va a ir desarrollando a lo largo de toda la historia ese principio o esa verdad que Dios quiere estar. Y quiero hablarte acerca de lo que la inspiración implica. ¿Qué implica la inspiración? Es esa actividad que el Espíritu Santo obró en todos los autores humanos para redactar lo que hoy en día tenemos ahí. Es confiable porque todo lo que dice es verdadero. ¿Y sabes? El Espíritu Santo que inspiró la Escritura es el mismo que hoy sigue usándola para hablar a tu vida y para hablar a mi vida. El mismo autor es la misma voz que nos habla el día de hoy por medio de ella. Quiero que entiendas bien esto. No es un libro viejo, no es un libro muerto, es un libro vivo porque es la palabra de Dios. Y sabes, no venimos a corregir porque muchas veces... Tenemos esa tendencia a tratar de corregir lo que la Biblia dice. No, es que eso no significa, porque eso se dijo en tal tiempo, bajo tal perspectiva y no. Justo en la semana yo estaba viendo un video que me hizo hervir la sangre, de plano todo mal, porque quien era de una iglesia, no voy a decir el nombre, pero si es de una iglesia que se proclama o se nombra cristiana, y empezamos mal porque quien está ahí era una pastora, y de repente empezó a decir, bueno, Creo que tenemos que revisitar y redefinir lo que la Biblia dice acerca de la resurrección. Jesús no resucitó de forma corporal. Hoy en día tenemos evidencia, y empieza a decir todo esta mujer, y yo sentía que la sangre me hervía, porque eso es herejía, eso es herejía. Y tristemente vivimos en una época en la que queremos... A exactamente moldear la palabra de Dios para que diga lo que yo quiero que diga, para que yo me sienta cómodo, para que no pase, ahí lo dejamos, no pasa nada, para que yo me sienta cómodo con lo que está diciendo aquí. Y tenemos esta costumbre que está ocurriendo en la actualidad y es terrible, es terrible. Tenemos que entender que este libro dice aquí toda. Y vamos a ir para allá, vamos a ir para allá en unos minutos. ¿Y sabes? Toda, la escritura dice toda. No hay ahí un asterisco, no hay ahí, dice toda. ¿Y qué significa? Que absolutamente cada palabra... Cada letra, cada oración, cada punto, cada acento, está ahí con un propósito. No está aquí por accidente. Está con un propósito fijo. Y sabes, como te decía, no puedes y no podemos acercarnos a la escritura como Edward, ¿verdad? El joven manos de tijeras que todo lo que tocaba, cortaba. Al contrario, tenemos que dejar que sea la Palabra de Dios la que nos forme, la que nos moldee y la que corte lo que tiene que ser cortado. De aquí, ve el texto, dice, toda la Escritura es que, es inspirada por quién? Por Dios. Vamos a quedarnos en esa frase. No dice solamente los pasajes que te resultan cómodos, no dice las secciones que encajan con tu estilo de vida, no dice las partes que todavía quizá coinciden con la sensibilidad de la generación en la que nos tocó vivir, dice toda, y toda es, todo es todo, no hay nada aquí reservado. Y quiero que recordemos esto, pero ve lo que dice unos versículos atrás, porque quizá tú nunca antes habías sido expuesto, y a mí me pega esta porción porque yo de niño sí conocí la Palabra de Dios. Cuando yo tenía, desde chiquito, yo empecé a estudiarla en la escuela dominical. Yo sé que a lo mejor a tus hijos ya no les tocó esto, pero a mí me tocó algo que se llamaba franelógrafos. Eran como pizarrones así. con franela, en donde se pegaban figuritas. Yo crecí con eso, no sé si los chicos ya, pero a mí me tocó crecer con eso. Y yo me sabía las historias bíblicas. Pero, ¿por qué te lo digo? Porque mira, ve lo que dice en el versículo 14, del capítulo 3 de la porción que estamos leyendo. Vamos unos versículos más adelante. Pablo, hablándole a Timoteo, le dice, pero tú debes que permanecer fiel a las cosas que se te han enseñado. Sabes que son verdad porque sabes que puedes confiar en quienes te las enseñaron. Desde la niñez se te ha enseñado las sagradas escrituras, las cuales te han dado la sabiduría para recibir la salvación que viene por confiar en Cristo Jesús. ¿Qué produce la palabra? Sabiduría. Te abre el entendimiento para que puedas conocer a Cristo Jesús. Ese es el punto de partida. Ya lo hemos hablado en otros mensajes. ¿Quieres tener una relación con Dios? ¿Quieres tener comunión con Él? Ven a Él. Arrepiéntete de tus pecados. Reconoce a Jesucristo como Señor y Salvador. Y entonces la palabra de Dios empieza a ser una obra en tu vida y entonces podemos empezar a conocerle a Él a través de su palabra. Y sabes, quiero que te quede claro con esta frase que está en pantalla. No hay un Dios diferente del Antiguo Testamento y un Nuevo Dios en el Nuevo Testamento. Es el mismo Dios, revelándose a sí mismo por medio de su palabra desde el genio. Génesis hasta el Apocalipsis. Vemos en Génesis a un Dios revelándose como un Dios creador, como un Dios todopoderoso. Y vemos en el Apocalipsis a un Dios revelándose como soberano, pero también como todopoderoso. Y lo vamos a ir viendo, y lo vamos a ir viendo a lo largo de todas las Escrituras. Hay una sola voz. No hay muchas voces, hay una sola voz que habla desde Génesis hasta el Apocalipsis y es la voz de Dios, hablando a tu vida, hablando a mi vida. Y hay un solo plan redentor, hay una sola historia que avanza, la historia de redención avanza desde Génesis cuando el hombre se equivoca y Dios interviene y Dios mata a un animal. Inocente para cubrir el pecado del ser humano. Y ahí empieza la historia de la redención y empieza y la vamos a ver a lo largo y ancha. Pasa por la caída y se empieza a desplegar más cuando Dios le promete a Israel. Va a ser de ella una gran nación. Y empieza a avanzar y empieza a avanzar y entra y llega a su centro cuando se revela y se manifiesta Jesucristo. Y también después la historia de la redención después de Jesucristo viene cuando se establece la iglesia. Ahí a partir de Hechos capítulo 2 empezamos a ver cómo la iglesia empieza a ser formada y la historia de la redención del ser humano va a culminar un día cuando él regrese nuevamente a la tierra. Una línea, una historia, hay un solo plan redentor. La escritura no es un mapa roto que Jesús vino a desechar, es lo contrario, es el mapa que nos lleva a Él, nos lleva hacia Cristo. Toda la palabra de Dios apunta a Cristo, toda. Quiero que lo recordemos, y Jesús mismo lo dice ahí en, acompáñame rápidamente a Mateo capítulo 5, versículo 17. Jesús hablando y dice, no malinterpreten la razón por la cual he venido. No vine para abolir la ley de Moisés o los escritos de los profetas. Al contrario, vine para cumplir sus propósitos. Este pasaje que te acabo de leer confirma el hecho de que toda la palabra apunta a Cristo Jesús y Él mismo lo está reconociendo y Él mismo lo está diciendo. Todo apunta a mí. Yo no vine a hacer a un lado nada. Yo vine a cumplir. lo que la Palabra de Dios estaba y está diciendo. ¿Y sabes? Tú y yo podemos tener dos actitudes hacia la Palabra. Nuestro corazón puede tener dos actitudes completamente diferentes hacia las Escrituras. Puedes tener un corazón selectivo o puedes tener un corazón... disponible. El corazón selectivo, primero, toma las promesas, pero abandona los mandamientos. Dice, solo quiero lo bonito. Que Dios me bendiga, que Dios, sí, Pero cuando Dios dice, sé santo porque yo soy santo, ahí sí ya tenemos un problema. Ahí sí no me gusta. Cuando Dios dice, hijos, respeta a tus padres, ahí sí ya no me gusta, ¿verdad? Ahí sí ya, ¿pero por qué? Dios. Un corazón selectivo ¿Cómo? Abraza el consuelo, pero rechaza la corrección. Quiere que Dios esté nada más ahí apapachándote, haciendo así como, ven, no pasa nada. Pero cuando Dios dice, a ver, tengo que corregirte porque cometiste un error. Tengo que corregirte porque lo que estás haciendo no es correcto. Porque vas por mal camino, ahí sí no lo queremos. Y ahí sí Dios es malo, Dios no es amoroso. Y empezamos a pensar que Dios es todo lo contrario a quien Él es. Celebra la gracia, pero evita la santidad. Si Dios es bueno, ya me dio vida eterna, pero cuando Dios me pide que camine de cierta forma y actúe de cierta manera, ahí sí ya no juego, ahí sí ya no le entro. Y escucha el eco de sí mismo, es decir, el centro es Él. Y viene a la palabra porque quiere confirmar o quiere usar la Escritura para que confirme lo que Él está queriendo que la Biblia diga. Ese es un corazón selectivo. Que solamente seleccionamos lo que nos conviene. Como cuando yo les digo que voy al Starbucks y empiezo a pedir, me das uno así asado, con, quiero un latte, con leche lactosada light, me lo vas a endulzar por favor con dos pumps de menta, lo quiero sin crema batida porque soy alérgico a la crema batida, y me enroncho, y lo quiero a cierto grado calientito, así no funciona. Y a veces queremos tratar la palabra de Dios así como si fuera un Starbucks, no es así. Pero por el contrario está el corazón disponible y es lo que me gustaría que tú y yo pudiéramos tener, que nuestro corazón fuera así un corazón disponible y un corazón disponible se coloca bajo la autoridad de la Escritura. Dice esto es la palabra de Dios, reconozco que viene y proviene directamente de Dios. Tiene autoridad, por lo tanto, yo decido someterme a lo que ella dice, a los principios, a los valores y a las verdades que están contenidos en este hermoso libro. ¿Qué más? Busca ser formado, no solo consolado. Sí, Dios nos consuela, me queda claro, pero un corazón correcto, un corazón que está donde tiene que estar, que está disponible a escuchar la voz de Dios, hace esto. C, busca ser formado. Dios, ¿qué tengo que cambiar, qué tengo que corregir, qué tengo que soltar o dejar para que yo pueda reflejar mejor? ¿Quién es Cristo en mi vida? Y a veces no nos gusta porque Dios es bien, bien sincero, porque Él no sabe ser mentiroso. Y va a venir y va a decir, Juan Marcos, quiero que dejes de comer tanta azúcar. Y yo, no, Señor. Y por lo tanto, te he mandado a una compañera que no acepta el azúcar. Y yo, no, pero prefiero más tu voluntad, Señor, que mi gusto. Este, el ser me regresó. Entonces, el otro es que permite que Dios diga lo que necesita decir, ¿sabes? Eso es cuando tenemos un corazón así. Bueno, esto ya se trabó. Pero vamos a seguir adelante. Entonces, pero también un corazón disponible escucha la voz del que lo conoce mejor que él mismo. ¿Quién te conoce mejor? Dios. Nos conoce mejor que a nosotros mismos. Y voy a dar aquí un ejemplo que a lo mejor no aplica mucho ya para nuestra época, pero yo recuerdo cuando me fui a vivir solo al seminario. Mi mamá todavía me mandaba cartas, porque mi mamá nunca le hizo a los teléfonos ni al correo electrónico y me mandaba cartas. Y en esas cartas no solamente me decía te quiero mucho, no solamente me decía lo vas a lograr, no solo me decía esfuérzate, también me leía la cartilla y me decía tú luchas con esto, ten cuidado porque esto, esto, esto, tú sabes a quién le perteneces, Tú sabes Y Imagínate si yo agarrara esas cartas de mi mamá y subrayara solamente las partes bonitas de te amo hijo, eres lo máximo, lo vas a lograr. Y las partes donde dice, ten cuidado porque te desesperas, sea amable con las personas. Eso no me gusta y agarro la tijera y empiezo a cortar esas partes. Y de pronto tengo mi colección de 25 cartas que mi mamá me mandó, todas mochadas. ¿Qué estoy haciendo? Estoy haciendo de menos y estoy menospreciando el corazón de mi mamá, porque mi mamá derramó su corazón en esas cartas. Y a veces hacemos eso con la palabra de Dios cuando esto no me gusta a Dios y lo quito. Esta porción, no, Dios, creo que eres muy extremo, creo que eres muy radical. Esto, estamos en el siglo XXI, Dios, o sea, esto ya no aplica, esto retroga, va para afuera. Pues no. No, no tenemos que ser así. Y yo te reto a que puedas seguir escuchando la voz de Dios. Dios también habla donde nunca lo has buscado. ¿Por qué digo esta frase? Porque quiero retarte a que esta semana agarres un libro de la Biblia que quizá nunca has leído. O te agarres una traducción de la Biblia que nunca has leído. Es posible. Digo, hoy en día lo puedes hacer desde tu teléfono celular, desde la computadora, o si eres como yo, que tienes muchas Biblias, porque yo amo la Biblia, y tengo mi colección de Biblias, agarras una de alguna otra traducción, y quizá nunca has leído el libro de Obadías. Eso está en la Biblia, sí, sí está. Hay un libro ahí en el Antiguo Testamento. Hay otro profeta que se llama Oseas y es un libro que también está en la Biblia. Y si a lo mejor nunca lo has hecho, nunca lo has leído, te reto a que hagas esto. Agarras tu Biblia, la abres en alguna porción que nunca la hayas escuchado y dices, Dios, ¿qué me quieres hablar? ¿Qué es lo que me quieres mostrar? ¿Qué es lo que tú me quieres mostrar? ¿Qué es lo que quieres hablar? Porque Dios habla también en esos libros. que no, o que nos dan, debo de reconocerlo, flojera. Yo lo digo así, yo cuando me toca leer números, sobre todo crónicas, empiezo y digo, Señor, Padre Santo. Exactamente yo digo, exactamente digo, Señor, pero estos nombres impronunciables para mí. Y, pero bueno, ese soy yo, yo sé que eso no te pasa a ti, solo me pasa a mí, solo Juan Marcos tiene ese, nos pasa a los Marcos nada más, tenemos esa lucha, lo siento. Entonces ya vimos que toda, la primera palabra es toda, toda la escritura es inspirada y la segunda palabra que vamos a ver en esta mañana es escritura. Es escritura. Y la palabra aquí para escritura es la palabra grafé, que sí significa grafo, grafía, de donde tenemos la palabra grafía el día de hoy. Pero la Biblia es útil para enseñarnos absolutamente todo, tanto lo que es verdad y también para mostrarnos lo que está mal en nuestras vidas. Eso es impresionante. Dios me llama la atención porque Dios escogió un método para que tú y yo pudiéramos tener su palabra. Un método que es eterno, que se va a quedar ahí, que es la palabra escrita. Porque hasta el día de hoy, si tú vas a las pirámides nuestras aquí en México, o piensas en las pirámides en Egipto, ¿qué es lo que hay en las pirámides de Egipto? ¿Están plagadas de qué? También hay trabajando, pero tienen jeroglíficos. Y esa forma de escritura ha preservado, ha seguido, ha seguido. Por eso Dios eligió una forma segura en la cual tú y yo pudiéramos acceder a su palabra. Que fuera transmisible, que se pudiera transmitir de generación en generación. Y sabes, estoy agradecido de que la palabra de Dios es viva, es verdadera, es firme, es eficaz, no cambia, no cambia como Juan Marcos puede cambiar. La palabra de Dios es más firme que las emociones de Juan Marcos. Por eso cuando está triste, cuando está enojado, cuando está decepcionado, puede venir a ella y su corazón va a ser alineado a lo que es correcto. Es más estable que mis temporadas, también la palabra de Dios es estable, no cambia, más estable que mis temporadas. A veces voy a tener temporadas buenas y a veces voy a tener temporadas malas. Temporadas buenas, todo va bien en el trabajo, estoy teniendo buenas ventas, gloria a Dios, y de pronto la temporada mala, ya no estoy vendiendo tanto, o ya me dieron cuello en el trabajo, o... La situación está difícil y lo que yo tenía ahorrado, pues empieza a ver cómo se empieza a bajar. Y la palabra de Dios es estable. La palabra de Dios no cambia a pesar de las etapas o temporadas en mi vida. La palabra de Dios era firme y estable cuando yo era soltero y no tenía a nadie en mi vida. ¿Qué crees? La palabra de Dios volvió a ser estable y ha sido estable cuando yo dejé de estar soltero y entonces ya estoy en una relación. Y eso es hermoso porque la palabra de Dios no cambia como yo cambio. ¿Sabes? Dios en su sabiduría decidió revelar su verdad de una manera que pudiera ser leída. Estudiada, copiada, traducida, predicada, memorizada, obedecida y transmitida de generación en generación. ¡Qué hermoso Y tenemos que entender esta verdad. La palabra de Dios es accesible para todos. Gracias a Dios vivimos en una época. En donde tenemos la palabra de Dios al alcance de nuestro teléfono y en el español que tú quieras. Vosotros fuisteis y hicisteis o tú fuisteis y hicisteis, dijiste en el español que tú más te sientas que Dios te hable. Cuando yo enseñaba, yo siempre decía. Decía, no me importa la traducción que tú quieras traer a clase, porque los alumnos me decían, profe, ¿cuál es la traducción que usted va a usar en clase? Digo, yo uso la NTB, porque es con la que yo siento que yo conecto con Dios. Personalmente, particularmente. Para mi estudio personal, yo utilizo la Biblia de las Américas. No la nueva Biblia de las Américas, sino la primera versión, la Biblia de las Américas. Es la que yo uso para mi estudio personal. Y para comunicar, amo mucho la NTB, porque es como mi lenguaje español, acá, donde yo me siento que Dios me habla y le digo, sí, Señor, eres Tú hablando. Eres Tú hablando. Y por eso te voy a invitar a que puedas tener tu Biblia. Si no tienes una, acércate a nosotros. Hoy no, pero podemos ver la forma de en otros domingos regalarte una Biblia física. Pero si no tienes una Biblia física, acércate con confianza y dime, Juan Marcos, no tengo una Biblia física. Y con gusto, la próxima semana yo te regalo una. De verdad, es, es, es, no tengo una Biblia. Y con mucho gusto, y te lo doy. ¿Sabes? Eso es lo que quiero que te puedas llevar. Recuerda esto, la palabra es más firme que tus emociones, más confiable que tus preocupaciones, y más estable que tus temporadas. Si te llevas esto... Cuando te duela, vas a ir a la palabra de Dios. Señor, ¿qué es lo que quieres hablarme? ¿Qué es lo que tú quieres mostrarme? Nuestras emociones cambian. Nuestra memoria puede fallar como a mí. Que puedo recordar alguna porción de la Escritura, pero olvido la cita en donde está. Mi memoria puede fallar. Mi corazón se puede confundir. No, pero es que quizá Dios y Dios me amara, si Dios se interesara por mí. Son pensamientos que no tienen razón de ser, pero así somos y la palabra no es así. Nuestro corazón a veces se confunde, pero la palabra permanece. Ve lo que dice, segunda carta a Timoteo. 3.16. Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. ¿Qué quiere decir? Fíjate cómo está hablando el apóstol Pablo. No está diciendo para hacerles a ustedes. Está diciendo nos. Él se está incluyendo. El apóstol Pablo no está. Aquí como diciendo yo soy el súper cristiano y tú Timoteo estás en otra escala. Porque yo sí, ¿verdad Pablo? Yo lo vi a él, entonces yo me muevo en otra esfera, en otro nivel. No, dice nos, dice para hacernos ver lo que está mal. Es personal y es directa, te incluye a ti y me incluye a mí. Para corregirnos, nos corrige cuando estamos equivocados. Y el nos ahí también me incluye a mí como maestro y como alguien que sube. Como alguien que predica la palabra de Dios. Yo también tengo que ser confrontado. Yo también tengo que ser corregido por la palabra. Y esto pasa para todos. Cuando el predicador se equivoca. Cuando la ama de casa se equivoca. Cuando el estudiante se equivoca. Cuando el padre de familia se equivoca. Cuando el trabajador se equivoca. Puede venir a la palabra de Dios. Sabiendo que la palabra de Dios nos va a corregir. Y nos va a mostrar lo que está. Bien y lo que está mal en nuestras vidas. Y sabes, eso significa, en términos acá, tener un corazón enseñable. Es tener un corazón enseñable, es no ser arrogantes. Porque a veces tenemos esa actitud de ser arrogantes, de no es que yo me la sé toda. Es que quizá yo podría decir así, es que yo tengo la formación, yo fui a entrenarme. Eso es arrogancia del corazón. Y eso es muy difícil. Porque un corazón arrogante no se somete. Porque cree que está por encima de la palabra. Y no, la palabra siempre está por encima de nosotros. Por encima de mi corazón, por encima de mis... Vamos a ponerle así, credenciales o entendimiento. Y quiero llevarte, hay una historia rápidamente. No vamos a, por amor al tiempo, no vamos a profundizar mucho, pero está ahí en el libro de Neemías, también está en el Antiguo Testamento, Neemías capítulo 8, ¿qué está ocurriendo aquí? Pues resulta y resalta que la palabra de Dios, los rollos que tenían disponibles en ese momento, habían estado como perdidos, y estaban reconstruyendo la ciudad, ¿y qué crees? Wow, encuentran los rollos y entonces dicen, no, pues vamos a hacer que todos los israelitas, que todos lo podamos escuchar. Y entonces se convoca, se convoca a todo el pueblo y dice el 8-1. Versículo 2 dice así que el 8 de octubre el sacerdote Esdras llevó el libro de la ley ante la asamblea, que incluía a los hombres y a las mujeres y a todos los niños de edad suficiente para entender. Se puso frente a la plaza junto. Justo dentro de la entrada de la puerta de agua, me llama la atención, dice, desde temprano por la mañana hasta el mediodía y leyó en voz alta a todos los que podían entender. Todo el pueblo escuchó atentamente la lectura del libro de la ley. Y vamos a brincarnos al 5. Dice, Esdras estaba de pie en la plataforma a plena vista de todo el pueblo. Cuando vieron que abría el libro, se pusieron de pie. Una reverencia ante la palabra de Dios. Dice que cuando el pueblo vio que se estaba abriendo la palabra, se pusieron de pie para honrar. Y ve, dice el 6, entonces Esdras alabó al Señor, el gran Dios, y todo el pueblo con las manos levantadas exclamó, Amén, Amén. Luego se inclinaron y con el rostro en tierra adoraron al Señor. Entonces los levitas, Jesúa, Bani, Serebías, Jamín, Acub, Sebetai, Odías, Maeseías, Kelita, Azarías, Josabed, Hanan y Pelaias Instruyeron al pueblo en la ley mientras todos permanecían en sus lugares. Leían el libro de la ley de Dios y explicaban con claridad el significado de lo que se leía. Así ayudaban al pueblo a comprender cada pasaje. Aquí hay cinco cosas que quiero mencionarte rápidamente. Si tú quieres tener quizá un avivamiento personal o quieres, yo lo puse aquí como cinco actitudes que yo tengo que tener cuando me acerco con la palabra de Dios. Primero es, tengo la intención de acercarme. ¿Por qué me acerco a la Biblia? ¿Por qué me quiero acercar a la palabra de Dios? ¿Para escucharle a Él? ¿Para someterme a Él? ¿Cuál es el motivo por el cual decido acercarme a la palabra de Dios? ¿Cuál es la posición de mi corazón si importa? Ve lo que dice ahí en el 3, dice que todo el pueblo escuchaba atentamente, la actitud del corazón sí importa, cómo te acercas a la palabra de Dios, como es que se supone que tengo que hacer mi devocional, porque si no mi mamá y mi papá se enojan, o porque se supone que es lo que tengo que hacer porque soy cristiano, o te acercas porque quieres escuchar la voz de Dios hablando directo a tu corazón, y si te acercas, la tercera cosa es cómo me acerco, con respeto. Con reverencia, con expectativa, porque dice que se puso, el pueblo se puso de pie cuando se abrió la palabra de Dios. Yo te digo, estoy agradecido por estos aparatos que podemos tener la palabra de Dios a nuestro alcance, pero no hay como tener tu Biblia física. Donde puedas llevar un registro, donde puedas subrayar, donde puedas escribir y donde puedas anotar y ver cómo Dios te habló. No hay como este libro. Y a veces menospreciamos, lo digo con todo respeto, por eso te decía, si no tienes una Biblia física, ven y dime, yo te quiero regalar una. Porque, seamos sinceros, si eres como, yo me distraigo. Entonces, puede que yo lea ahí en el teléfono el pasaje, pero ¿qué crees? Es que si entra una notificación de Whatsapp, seamos sinceros, ¿qué vamos a hacer? Exactamente, en mi caso, si es Carla, mira, inmediatamente, paro, ¿no? No es cierto, no es cierto Carla, pero sí, sí pero no. Seamos sinceros, hacemos eso. O si estás leyendo y tienes un negocio y te llega una cotización para algo... No hay como que tengas tu libro físico. Yo no recomiendo que leas la Biblia electrónicamente. Mi recomendación personal es que apartes un tiempo con el libro físico para que te sientes. Lo abras, tengas al lado tu libreta y empieces ahí a escribir. a escribir, a escribir lo que Dios te está mostrando. ¿Y cómo respondo? Con adoración. Dice que adoraron. Y la otra cosa es, una vez que Dios te habla y te muestra, nuestra responsabilidad es compartir lo que hablamos. Aquí dice que quienes empezaron a hablarle a los otros, los levitas, es decir, gente que ya tenía quizá un caminar más mayor, más profundo con el Señor, una madurez espiritual. ¿Qué hicieron? Empezaron a compartir con la gente que no conocía de Dios. Empezaron a explicarles la palabra de Dios. Leían el libro de la ley y explicaban con qué, con claridad, dice la escritura. Por eso es importante que nos preparemos, por eso es importante que estudiemos la palabra de Dios, para que podamos saber y decir y responder a las personas que no tienen tanto conocimiento. La palabra de Dios es para todos en toda generación, es lo que acabamos de ver en Nemías. Es, no depende, la palabra no depende de mi estado de ánimo para ser verdadera. Yo puedo estar enojado, puedo estar triste, puedo estar decepcionado, y eso no convierta, no deja que la palabra de Dios sea verdadera y sea lo que es la palabra de Dios. No depende de mi estado de ánimo. La palabra de Dios aún actúa cuando mi corazón está seco. Cuando a veces no siento que Dios me está hablando. La palabra de Dios no significa lo que yo siento que debe significar, sino lo que Dios quiso comunicar por medio de los hombres que escribieron estos 66 libros que hoy tenemos en nuestras manos. Tiene un solo significado verdadero. Nosotros no venimos a dominar el texto, no venimos a decir y a deconstruir el texto. O a decir, a lo mejor se podía ver, no, no, no, no, nosotros venimos a ser formados por la palabra, no a destrozar el texto, venimos a ser formados por el texto. La escritura tiene un significado verdadero, no significa cualquier cosa que yo sienta que significa. Esto que nos quede claro, significa lo que Dios quiso comunicar. Y precisamente porque tiene un significado verdadero, puede formar mi vida. No venimos a dominar el texto, venimos a ser formados por la palabra de Dios. Y quizá tú puedes decirle como yo, Señor, corrige lo que yo no quiero ver. Enséñame lo que yo no sé y forma en mí lo que todavía no existe. Forma en mí obediencia, forma en mí integridad, forma en mí dependencia, forma en mí un carácter controlado, forma en mí esta disposición a colocarme. Esta palabra no es un archivo muerto, al cual se desentierra con frialdad académica. Tampoco es una pantalla en blanco en donde yo proyecto lo que siento o lo que yo quiero que este libro diga. Este libro es la palabra verdadera, real, autoritaria y suficiente de Dios. Y su significado es verdadero para formar mi vida. Yo creo en la suficiencia de la palabra. Yo creo en la plenitud de la palabra. Yo creo en la autoridad de la palabra. Cuando digo suficiencia es que... todo lo que yo necesito para vivir está contenido en este libro. Y cuando yo digo que es autoritaria sobre mi vida es porque todo lo que está aquí yo estoy dispuesto a someterme y a vivir bajo los principios, bajo las normas, bajo las verdades contenidas en este libro. Y de eso depende todo. Porque si yo no reconozco esto, difícilmente me voy a someter, difícilmente voy a obedecer, difícilmente voy a estar satisfecho con lo que la palabra está comunicando. Antes de leer, haz lo que hizo el pequeño Samuel. Habla, Señor, que tu siervo escucha. No como un mantra, sino de verdad. Dile, Señor, estoy por abrir tu palabra. Estoy por pasar tiempo contigo, estoy por venir y zambuirme en tu palabra, habla que quiero escucharte, muéstrame que es lo que tengo que cambiar, que es lo que está mal en mí. Muéstrame todavía esas áreas en las que sigo luchando y que necesito volver a traer delante de ti. Y sabes que Dios lo va a hacer. Dios lo va a hacer. Y como te dije, volvemos a nuestro texto base. Segunda carta de Timoteo, capítulo 3, versículo 16. Toda escritura, ya vimos toda, ya vimos escritura. Ahora vamos a ver inspirada. Y aquí inspirada viene de dos palabras. Está compuesta de dos palabras que es Zeus, Dios. Y neusotos, que es soplado. Entonces, cuando dice inspirado, realmente está diciendo que la palabra de Dios, lo que tienes aquí, es esto. Soplado directamente de parte de Dios, para que podamos entender. Esto significa la palabra ceuneostos. Algo así, que se pronuncia. Aunque estudié, soy malo para pronunciar las palabras. Si ya se dieron cuenta que con trabajo puedo pronunciar los nombres en español de los autores, a veces me cuesta mucho trabajo pronunciarlos en griego, pero el punto es eso, es entender que esta palabra es única del Nuevo Testamento y Pablo, el apóstol Pablo la acuña exclusivamente para decirnos y definirnos cómo es la palabra de Dios. La palabra no es inspiradora como una canción romántica que dices, ay qué bonito, ¿verdad? O si eres como tú, que escuchas una canción ahí romántica y luego, yo sí la apunto ahí y digo, esta me gusta y la guardo para un momento especial, la voy a dedicar. La palabra de Dios no es así, es el aliento de Dios, es el soplo de Dios. El mismo Espíritu Santo es el que dirigió, porque ya lo leímos aquí, toda palabra es inspirada. Lo que quiero decirte es que el mismo Espíritu que inspiró la Palabra es el mismo Espíritu que hoy te ilumina a ti y me ilumina a mí para poder entender lo que Dios quiso que tú y yo supiéramos y lo dejó por escrito en la Palabra de Dios. Y te voy a llevar rápidamente a la segunda carta de Pedro, capítulo 2. Segunda carta de Pedro, capítulo 2, versículo 19, dice Debido a esa experiencia, ahora confiamos aún más en el mensaje que proclamaron los profetas. Ustedes deben prestar mucha atención a lo que ellos escribieron, porque sus palabras son como una lámpara que brilla en un lugar oscuro hasta que el día amanezca y Cristo, la estrella de la mañana, brille en el corazón de ustedes. Sobre todo tienen que entender que ninguna profecía de la escritura jamás surgió de la comprensión personal de los profetas, ni por iniciativa humana. Al contrario, fue el Espíritu Santo. Quien impulsó. Y esta palabra es importante. Es Fero. Pero a los profetas y ellos hablaron de parte de Dios y feroz significa llevar o conducir, llevar o conducir. Qué está diciendo aquí? Pedro, que el Espíritu Santo fue el que llevó, el que condujo a los autores a redactar. No solamente inspiró, los condujo, los llevó para que escribieran. Entonces todo lo que tienes en este libro es la palabra de Dios. ¿Qué quiere decir? Que Dios supervisó soberanamente el proceso de la escritura de la Palabra de Dios. De tal manera que lo que está escrito aquí en tu Biblia es lo que Dios quiso comunicar. Lo que tenemos aquí es lo que Dios quiso que tú y yo supiéramos para nuestra vida. Y es útil. Y tenemos que recordar siempre eso. Autores, escritores humanos, supervisados por el Espíritu Santo, nos dan el resultado que tenemos hoy en las manos, la Palabra de Dios. Dios supervisó este proceso. Y precisamente por eso es que te digo que... No venimos nosotros a corregir la palabra, a decir, es que está mal escrita. Al contrario, tenemos nosotros que venir a ella y someternos. Porque fue inspirada completamente. Porque cada punto, cada coma, está donde tiene que estar. Porque era lo que Dios quería que tú y yo supiéramos. La Palabra de Dios es suficiente para enseñarnos, para arrepentirnos, para corregirnos, para consolarnos, para despertarnos y para formarnos. La pregunta es, ¿qué tanto estamos dejando que la Palabra de Dios forme nuestras vidas? ¿Qué tanto estás dejando que la Palabra de Dios forme tu manera de pensar, tu manera de sentir, tu manera de decidir, tu manera de vivir? ¿Qué tanto? ¿Qué tanto lo estamos dejando a Dios que Él obre? Lo que sucedió, esta frase, es revisitando la historia del pequeño Samuel cuando era niño y vivía ahí en el templo, que Dios le dice Samuel, Samuel, Samuel y Samuel creía que era el profeta, el sacerdote. ¿Qué pasó, señor? ¿Qué pasó, Eli? Yo no te hablé, yo no te hablé hasta que Eli se da cuenta y dice, ¡Ah Es Dios el que le está hablando al niño. Y va y le dice, la próxima vez que escuches esto le vas a contestar, habla, señor, que tu siervo escucha. Y no es que... Samuel no supiera, ve lo que dice el primer libro de Samuel capítulo 3 versículo 1 dice, mientras tanto el niño Samuel servía al Señor ayudando a Elí, o sea, Samuel estaba familiarizado con la iglesia, estaba familiarizado con todo esto, conocía las alabanzas, conocía Que iba primero, que iba después, conocía las ofrendas, conocía absolutamente todo, pero no conocía la voz de Dios. Nadie le había enseñado cómo responder a la voz de Dios. Y por eso queremos animarte este mes. A que vuelvas a la palabra, a que escuches la voz de Dios, hablándote porque Dios sigue hablando el día de hoy. La Biblia es el aliento inspirado de Dios, formando nuestro carácter, corrigiendo nuestros pasos y consolando nuestras heridas y llevándonos a quien? A la persona de Cristo Jesús, 100%. Y para terminar quiero, yo sé que hay muchos modelos y todos son buenos, pero yo quiero darte un modelo rápido que puedes tener en tu mano. Son 5 P's y puedes tenerlas así rápidamente en tu mano y puedes decir, a ver, ¿cuáles son este modelo de las 5 P's? La próxima vez. que abras tu Biblia o quieras tener un tiempo con Dios, te voy a mostrar este modelo. Hay varios, hay muchos, todos son buenos. Este es el que particularmente a mí me gusta usar. Primero es prepárate. El segundo punto es profundiza y parafrasea. El tercero es persigue los principios espirituales. Cuatro es pregunta. Y el último va a ser planea tu obediencia. En esa punta de prepárate es, ven expectante a la palabra de Dios. Es tener una actitud de, ¿qué es lo que Dios me va a hablar? ¿Qué es lo que Él me quiere hablar? Y busca un lugar sin distracciones para que puedas prepararte. No tiene que ser el lugar perfecto. Hay quienes lo hacen, yo particularmente lo hago en la mañana, en la librería, antes de abrir porque estoy solo. Llego y nadie me interrumpe y estoy ahí solo, soy yo. Ese es mi lugar. No tengo distracciones. A propósito, apago el teléfono, por eso te digo, esto nos distrae mucho. De preferencia, no uses, para tener tu tiempo con Dios, no uses tu teléfono, porque nos distrae cuando entran notificaciones. Yo sé que a ti no te pasa, pero a mí sí me pasa. Por eso, no. ¿Qué hago? Apago el teléfono. Esa media hora, lo apago. Pongo música en las bocinas, lo que yo hago, preparo, pongo música instrumental y entonces le digo, Señor, habla, que tu siervo escucha. Profundizo, entonces leo el texto despacio. A veces es un párrafo, a veces son dos versículos, no importa. En mi caminar con Dios ha sido así. Empiezo a leer mi porción, la porción que me toca ese día. Y a veces paso cinco o seis versículos y todavía no hay nada. Y de pronto hay un versículo que me llama la atención, lo subrayo y ahí me detengo. Porque ya estoy identificando que Dios me está hablando ahí. Y entonces voy y agarro otra traducción para ver cómo dice en otra. Y después lo que yo hago es empiezo a reescribir el texto en mis propias palabras. En mis propias palabras. Y entonces ahí puedo ver qué es lo que Dios me está diciendo. A mí. Luego me hago estas preguntas en el punto 3. Para perseguir los principios. ¿Qué enseña este texto sobre Dios? ¿Qué me está enseñando acerca de Dios? ¿Qué me muestra sobre su carácter? Sobre sus obras, sobre sus promesas, sobre su gracia, sobre su santidad, sobre su fidelidad. ¿Qué me enseña acerca de Dios? ¿Y qué me enseña acerca de su carácter? Y lo voy ahí apuntando. Y pregunto, y aquí es la pregunta, es donde viene quizá lo más confrontativo para Juan Marcos. Yo me pregunto esto, ¿estoy viviendo de manera congruente con esto? ¿Estoy siendo congruente con lo que acabo de leer? ¿Qué está corrigiendo Dios en mí? ¿Qué es lo que tengo que cambiar? Si algo me choca, ¿qué es lo que tengo que cambiar? ¿Qué debo confesar? Es lo que me pregunto. ¿Qué debo de confesar? ¿Qué debo de obedecer? ¿Qué debo confesar y qué debo obedecer? y planea tu obediencia, es, esta semana, ¿qué voy a hacer? Si Dios ya me confrontó con quizá pedir perdón, ok, ¿esta semana a quién le voy a pedir perdón? Porque Dios ya me confrontó. Si esta semana, en la palabra de Dios, Él me mostró que pues tengo que bajarle más a los carbohidratos, voy a decir, bueno, esta semana, de cinco días, solamente un día a la semana voy a comer pasta. Por ponerte un ejemplo de algo práctico. Cinco P's. Hay otros modelos, pero a mí me funciona este. Prepárate, profundiza, persigue, pregunta y planea. Y quizá lo más difícil es la última. Porque eso implica que tú y yo demos un paso de obediencia. Y sabes, yo no leo la palabra de Dios para ser mejor persona. La leo porque quiero conocer a Cristo. Porque quiero confiar en Cristo. Porque quiero obedecer a Cristo. Y quiero ser transformado a su imagen. Dios sigue hablando. Y este mes queremos escuchar la voz de Dios. Pero para empezar, tenemos que entender y reconocer que este libro es inspirado por Dios. Soplado por Dios. Que tiene autoridad sobre nuestras vidas. Porque de lo contrario, no vamos a caminar. Porque si no reconoces la autoridad, no vas a obedecer. Yo reconozco la autoridad de Dios sobre mi vida, está contenido en este libro. Queremos escuchar la voz de Dios. Cada vez que abrimos la Biblia con un corazón disponible, estamos acercándonos al aliento de Dios, al soplo de Dios, y conocemos más a Cristo. Y ese es el reto, para ti y para mí esta semana. Volvamos a la palabra de Dios con oídos abiertos, con un corazón rendido y con manos dispuestas a obedecerle. Oídos abiertos, habla Señor, que tu Cielo escucha. Corazón rendido, que es lo que me vas a enseñar. Y manos dispuestas, quiero obedecerte. Oremos. Señor, estamos tan agradecidos por este tiempo con tu palabra. Gracias Señor, porque eres bueno, porque eres fiel, porque eres misericordioso, porque eres maravilloso, porque Señor nos dejaste registro escrito para poder conocerte, para poder escuchar tu voz, para poder Señor. Ser transformados por medio de tu palabra. Queremos ser así, Señor. Tener un corazón dispuesto, disponible a ti. Habla, Señor, que tus siervos escuchamos. Transformanos, danos una actitud de reverencia, de entrega y de obediencia a tu palabra. Por favor, Señor, gracias. Porque nos amaste tanto que no nos dejaste solos. Que nos... Diste registro por escrito acerca de tu amor para que te conociéramos. Ayúdanos, Señor, este mes a caminar y escucharte hablando. Haz esto, Señor, en nuestras vidas. En tu nombre estamos orando. En Cristo Jesús. Amén y Amén.